Miles de personas se manifestaron en Belfast para condenar los recientes disturbios de carácter xenófobo que han sacudido la ciudad. Las protestas se produjeron tras varios días de enfrentamientos y actos vandálicos en diferentes zonas de Irlanda del Norte. El detonante de la violencia fue la detención de un hombre sudanés de 30 años, acusado de intento de asesinato tras un apuñalamiento que dejó a una persona con graves lesiones visuales. Los manifestantes expresaron su rechazo a la retórica antiinmigrante y a los ataques contra la comunidad extranjera. Las autoridades han reforzado la seguridad en las zonas afectadas para prevenir nuevos incidentes. La policía continúa investigando los disturbios y ha realizado varios arrestos. Se teme que la situación pueda exacerbar las tensiones existentes en la región.