Miles de personas se manifestaron en Belfast el sábado para condenar los disturbios antiinmigrantes que siguieron a un ataque con arma blanca. Los incidentes violentos, que incluyeron incendios provocados en viviendas y vehículos, fueron desencadenados tras un apuñalamiento atribuido a un solicitante de asilo. La manifestación busca rechazar la xenofobia y mostrar solidaridad con la comunidad inmigrante. Las autoridades han condenado los disturbios y han reforzado la seguridad en las zonas afectadas. Se han producido varios arrestos en relación con los actos vandálicos y agresiones. La comunidad local ha expresado su preocupación por el aumento de la tensión y la necesidad de promover la convivencia pacífica. La marcha representa un llamamiento a la unidad y al respeto mutuo en un contexto de creciente polarización.