Inmigrantes en Belfast, Irlanda del Norte, se encuentran atrapados en sus hogares debido al temor generado por recientes disturbios. Varios han sufrido daños en sus propiedades y muchos temen salir a la calle. La situación ha creado un clima de inseguridad, especialmente para familias con hijos. Una residente, Sumayya, expresa su angustia al no poder asegurar la seguridad de su propio hijo, contrastando con la percepción de seguridad que intenta transmitir a los vecinos. La comunidad inmigrante está recibiendo apoyo con entrega de alimentos a domicilio para paliar el aislamiento. Las autoridades no han informado sobre arrestos o medidas específicas para proteger a este grupo vulnerable. La situación refleja tensiones subyacentes en la ciudad y el impacto de la violencia en la vida cotidiana de los residentes.
