Nuevos disturbios violentos sacudieron Belfast este miércoles, con manifestantes encapuchados lanzando piedras a la policía, quienes respondieron con cañones de agua. Los altercados son la continuación de protestas que se iniciaron la noche anterior, desencadenadas por un brutal apuñalamiento en la ciudad. Las autoridades británicas han calificado parte de los disturbios como actos de racismo, reportando incidentes de personas detenidas y cuestionadas sobre su nacionalidad mientras se dirigían al trabajo. El ministro para Irlanda del Norte, Hilary Benn, confirmó la recepción de estos informes preocupantes. La situación refleja una creciente tensión en la ciudad tras el ataque. Las fuerzas de seguridad continúan trabajando para restablecer el orden público y prevenir nuevos enfrentamientos. Se investigan los motivos detrás de la violencia y las acusaciones de discriminación.