Tras un ataque con arma blanca en Belfast, se desataron nuevos disturbios en un importante nudo vial al noroeste de la ciudad. La policía antidisturbios fue atacada con ladrillos, botellas y trozos de madera por un grupo de personas. En respuesta a estos ataques, las fuerzas del orden utilizaron cañones de agua para dispersar a los manifestantes. Los incidentes se producen en un contexto de tensión persistente en la región. No se han reportado heridos graves, aunque la situación generó caos y retrasos en el tráfico. Las autoridades investigan los hechos y buscan a los responsables de los actos vandálicos y del ataque inicial con el arma blanca. Se ha reforzado la presencia policial en la zona para prevenir nuevos enfrentamientos.