Belfast se vio afectada por una segunda noche de protestas, lo que llevó al cierre de negocios, restaurantes y escuelas en el centro de la ciudad. La policía de Irlanda del Norte utilizó cañones de agua para dispersar a los manifestantes. Las medidas de cierre y suspensión del transporte público se tomaron ante el temor de que se repitieran los disturbios de la noche anterior. La situación generó preocupación por la seguridad y el orden público en la capital norirlandesa. Las autoridades no han especificado las causas exactas de las protestas, pero se presume una escalada de tensiones recientes. Se espera que la situación continúe siendo monitoreada de cerca en las próximas horas.