Según informes no oficiales, el ejército de Bielorrusia ha establecido una presencia permanente en el Centro de Gestión del Transporte de los Ferrocarriles Bielorrusos en Minsk. Esta movilización militar se habría mantenido durante aproximadamente un año. La información fue revelada por la Comunidad de Ferrocarrileros de Bielorrusia, una organización clandestina que se opone al régimen actual. El control militar sobre la infraestructura ferroviaria sugiere una estrategia de seguridad interna y logística. Este movimiento implica que el mando militar ha desplazado la gestión civil en puntos clave del transporte. La noticia subraya la tensión política y la vigilancia estatal sobre los servicios críticos del país. El grupo opositor busca alertar sobre la militarización de los servicios públicos bielorrusos.