El presidente de Bielorrusia ha admitido haber sido demasiado severo en sus críticas hacia el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski. En un giro de su retórica, Lukashenko reconoció que algunos de sus cuestionamientos hacia Ucrania fueron exagerados. El líder bielorruso pidió perdón por la dureza de sus declaraciones previas. Asimismo, aseguró que su país no representa una amenaza militar para la capital ucraniana, Kiev. Estas declaraciones buscan reducir la tensión diplomática en la región. El mandatario enfatizó la necesidad de moderar el lenguaje en el contexto actual. Con este gesto, Bielorrusia intenta proyectar una imagen de menor hostilidad hacia su vecino.
