El partido entre Irán y Bélgica en preparación para la Copa Mundial de 2026 finalizó en empate, destacando la sobresaliente actuación del portero iraní Alireza Beiranvand. A pesar de las expectativas puestas en la selección belga, considerada en el pasado como una “generación dorada”, el equipo no logró superar la defensa de Irán. La situación se complicó para Bélgica al jugar en desventaja numérica durante parte del encuentro. Kevin De Bruyne y sus compañeros no pudieron materializar sus oportunidades, enfrentándose tanto a sus propias dificultades como a la sólida defensa de Beiranvand. El portero iraní se erigió como figura clave, frustrando los intentos de gol belgas y asegurando el empate para su equipo. Este resultado plantea interrogantes sobre el rendimiento actual de Bélgica y resalta el creciente nivel del fútbol iraní. El partido sirvió como un importante test para ambas selecciones de cara al Mundial de 2026.