David Beckham está consolidando su popularidad y éxito en Estados Unidos, particularmente en el ámbito deportivo y de negocios, mientras que el Príncipe Harry y Meghan Markle enfrentan desafíos para mantener un perfil público similar. El ex futbolista ha logrado un impacto significativo como propietario del Inter Miami CF, atrayendo a figuras de renombre y generando gran interés en la Major League Soccer. En contraste, los Duques de Sussex han visto disminuir su popularidad y enfrentan críticas por sus proyectos mediáticos y acuerdos comerciales. Diversas encuestas recientes revelan una percepción pública menos favorable hacia la pareja en comparación con el entusiasmo que rodea a Beckham. Analistas sugieren que la estrategia de Beckham, centrada en el deporte y el entretenimiento, resuena más con el público estadounidense que el enfoque de los Sussex en temas sociales y reales. Esta dinámica ha resultado en una notable diferencia en la cobertura mediática y el apoyo del público para ambos. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la marca personal de los Sussex en el mercado estadounidense.