Un oso ingresó a una propiedad privada en la localidad de Valea Avrigului, en el condado de Sibiu, Rumanía, donde mató a cerca de 20 gallinas. A pesar de la llegada de equipos de intervención, el animal se negó a abandonar la propiedad, generando preocupación por la seguridad de los residentes. Las autoridades locales determinaron que el oso representaba una amenaza inminente para la población. Ante la imposibilidad de reubicarlo de forma segura, se procedió a abatir al animal. Representantes del Ayuntamiento de Avrig confirmaron la intervención y la decisión tomada. El incidente subraya la creciente interacción entre fauna silvestre y zonas habitadas en la región. La situación plantea interrogantes sobre la gestión de la fauna y la seguridad ciudadana.
