A pesar de la prohibición, muchos turistas y residentes continúan orinando en el mar en las playas españolas, enfrentando multas de hasta 1500 euros. La práctica, aunque extendida, está sujeta a sanciones económicas por parte de las autoridades locales. Además de las leyes nacionales, cada municipio español tiene la potestad de establecer sus propias regulaciones. Entre estas regulaciones se incluye específicamente la prohibición de orinar en el agua del mar. Las multas buscan disuadir esta conducta considerada insalubre e irrespetuosa con el medio ambiente y otros bañistas. La aplicación de estas normas varía según la localidad costera. Se insta a los usuarios de las playas a informarse sobre las regulaciones específicas de cada municipio para evitar sanciones.
