Las oficinas de Bayer en Zugló, Hungría, fueron completamente amuebladas y decoradas en anticipación de una compra por parte del estado húngaro, compra que finalmente no se concretó. A pesar de la cancelación de la adquisición anunciada a principios de agosto, la preparación continuó, incluyendo la instalación de un gran estacionamiento para bicicletas destinado al servicio postal y mobiliario importado de Polonia por valor de diez camiones. La compañía Bayer solicitó recientemente el inicio de un proceso de quiebra. Periodistas recorrieron el complejo, observando la preparación para las entidades gubernamentales que iban a ocupar el espacio. El destino de estas instalaciones y del mobiliario comprado con fondos estatales es ahora incierto. La situación plantea preguntas sobre la planificación y las finanzas públicas en Hungría.