Un reciente estudio ha revelado que los refugios artificiales para murciélagos, diseñados para ofrecer protección, pueden convertirse en trampas mortales durante las olas de calor. El problema radica en que las altas temperaturas dentro de estos nichos superan la tolerancia de los murciélagos, provocando su muerte por hipertermia. Aunque los refugios son beneficiosos en condiciones climáticas normales, la falta de ventilación y el aislamiento térmico pueden exacerbar el calor en el interior. Investigadores advierten que la instalación de estos refugios debe considerar cuidadosamente las condiciones climáticas locales y la orientación para evitar el sobrecalentamiento. Se recomienda evaluar la ubicación y el diseño para asegurar una adecuada regulación de la temperatura. La investigación subraya la importancia de adaptar las estrategias de conservación de los murciélagos al cambio climático.