Michel Barnier, responsable de la negociación del Brexit, ha alertado sobre los peligros de subestimar las inquietudes de la ciudadanía. Según el ex primer ministro, el proceso de salida del Reino Unido sirve como una advertencia clara sobre la necesidad de escuchar las demandas populares. Barnier sostiene que el auge de los nacionalismos y populismos representa una amenaza directa para la estabilidad de la Unión Europea. Específicamente, advierte que una victoria electoral de estas corrientes en Francia y Alemania sería crítica. Para el negociador, un giro político de este tipo en las principales potencias europeas podría significar el fin del proyecto comunitario. El análisis subraya la fragilidad de la integración europea frente al descontento social. En conclusión, Barnier aboga por una respuesta política que considere las preocupaciones reales de la población para evitar el colapso del bloque.