Un joven bengalí, identificado como Shakil, falleció mientras estaba detenido en una prisión saudí el 15 de mayo. Según relatos de familiares, Shakil sufrió dificultades respiratorias después de una explosión en un aire acondicionado dentro de la cárcel. La explosión provocó humo y aparentemente desencadenó el ataque. Las autoridades saudíes aún no han emitido una declaración oficial sobre las circunstancias exactas de su muerte. La familia de Shakil había expresado previamente su deseo de que fuera liberado de prisión. Su repentino fallecimiento ha generado consternación y preguntas sobre las condiciones en el centro penitenciario.