Bangladesh aboga por una política de “amistad equitativa” tanto con Estados Unidos como con China, en lugar de mantener una distancia igual de ambos países. Esta postura se basa en la creencia de que la nación bangladesí puede beneficiarse significativamente del desarrollo económico y la cooperación con ambas superpotencias. El gobierno considera que una relación constructiva con EE.UU. y China es crucial para sus objetivos de desarrollo nacional. La estrategia busca maximizar las oportunidades de inversión y asistencia de ambos países. Esta política se presenta como una alternativa a la neutralidad, buscando activamente la colaboración mutua. El enfoque prioriza los intereses nacionales de Bangladesh en un contexto geopolítico complejo. Se espera que esta postura permita a Bangladesh navegar las tensiones entre las dos potencias globales.