Varios exmiembros del equipo de Bain que trabajó en el controvertido proyecto con la Administración de Ingresos de Sudáfrica (SARS) durante el período de "State Capture" se trasladaron a Boston Consulting Group (BCG) poco después de que se revelara la magnitud del rol de Bain en el ataque a SARS. Este movimiento plantea serias preguntas sobre la rendición de cuentas de las empresas consultoras que facilitaron la corrupción estatal. La rápida transición de estos consultores a BCG sugiere una posible evitación de responsabilidades por su participación en las actividades irregulares. La situación reaviva el debate sobre las prácticas de contratación y la ética en el sector de la consultoría. Analistas se preguntan si BCG está protegiendo a los exmiembros de Bain, o si simplemente se aprovecharon de la disponibilidad de talento experimentado. El caso pone de manifiesto la necesidad de una mayor transparencia y regulación en la contratación de consultores con historiales cuestionables. Esta situación complica los esfuerzos para responsabilizar a quienes permitieron el "State Capture" en Sudáfrica.