El Gran Premio de Bahrein, celebrado en Malasia, presentó una configuración inusual que generó burla e indignación cuando fue anunciado por la Fórmula 1 a finales de julio. Esta decisión fue una respuesta a la inestable situación en Oriente Medio a principios de año. Originalmente, la carrera en Sakhir, Bahrein, estaba programada para abril. Sin embargo, debido a los disturbios cerca del lugar previsto, la Fórmula 1 optó por eliminar Bahrein del calendario. Esta situación destaca los desafíos que enfrenta la Fórmula 1 al organizar eventos en regiones con inestabilidad política. La elección de Malasia como sede alternativa fue vista como poco convencional, sirviendo como un recordatorio de los problemas actuales de la fórmula.