El regreso a clases en Venezuela está marcado por la preocupación de padres y representantes debido a la falta de garantías de seguridad en las escuelas. Tras los recientes terremotos del 24 de junio, la comunidad educativa aún enfrenta traumas y necesita apoyo psicológico. Los padres exigen información clara sobre los protocolos de seguridad implementados y la realización de simulacros para prepararse ante posibles emergencias. Solicitan también que se brinde acompañamiento emocional a los estudiantes para ayudarles a procesar las experiencias vividas. La falta de respuestas oficiales y la incertidumbre generan ansiedad en las familias. Esta situación plantea un desafío importante para las autoridades educativas del país.