A tres cuartos de año de las elecciones legislativas checas, Andrej Babiš cumple seis meses como primer ministro, manteniendo un fuerte apoyo popular para su movimiento ANO, que supera el 30% en las encuestas. A pesar de esto, las preferencias de voto de los demás partidos políticos se mantienen relativamente estables. Expertos señalan que la sociedad checa permanece dividida en dos bloques bien definidos, sin cambios significativos en las lealtades políticas de los votantes. No se han presentado hasta el momento razones convincentes para que los electores modifiquen sus preferencias. El primer ministro parece haber recibido un amplio margen de confianza, según analistas. Esta situación sugiere una polarización persistente en el panorama político checo.