Avishai Ben Haim establece una conexión entre el boicot impuesto a Benjamin Netanyahu y a sus votantes, y la profunda división generada en torno a la reforma judicial en Israel. Ben Haim argumenta que este boicot contribuyó a un clima de polarización que, en última instancia, facilitó los eventos del 7 de octubre. El analista insta a poner fin a las tácticas de exclusión y a priorizar la búsqueda de la unidad nacional. Según él, la persistencia en estos boicots ha debilitado la cohesión social necesaria para enfrentar los desafíos de seguridad del país. Ben Haim subraya la importancia de superar las diferencias políticas para fortalecer la resiliencia de Israel frente a amenazas externas. Finalmente, aboga por un diálogo constructivo y una reconciliación entre las diferentes facciones políticas israelíes.