Un alto cargo de la industria de defensa ucraniana reveló la prueba, realizada hace dos años, de drones totalmente autónomos programados para destruir objetivos en un área determinada, con víctimas confirmadas. La información, publicada por New Scientist, ha generado preocupación entre expertos en ética y tecnología. Mariarosaria Taddeo, profesora de la Universidad de Oxford, advierte que estos sistemas carecen de capacidad de discriminación, atacando indistintamente a combatientes y civiles. Según Taddeo, los drones no están diseñados para distinguir entre objetivos, lo que pone en peligro a la población civil. Este incidente marca la primera confirmación de un ataque letal realizado por un dron completamente autónomo. La falta de control humano en la selección de objetivos plantea serias cuestiones éticas y legales sobre el uso de estas tecnologías en conflictos armados. El desarrollo y despliegue de estos sistemas podrían tener consecuencias devastadoras para la protección de los civiles en futuras guerras.