La madre de un niño autista denuncia un incidente en una consulta otorrinolaringológica donde el médico recurrió a métodos agresivos para examinarlo. Según el testimonio, el doctor introdujo dedos en la garganta del niño sin previo aviso, provocando una reacción defensiva. La situación causó estrés extremo, evidenciado por el cambio de coloración en los dedos de la hermana del niño. Este caso pone de manifiesto la falta de preparación de algunos profesionales sanitarios para atender adecuadamente a pacientes con autismo. La madre relata que el médico no mostró comprensión ante las particularidades del trastorno de su hijo. La falta de protocolos específicos para el manejo de pacientes autistas puede derivar en situaciones traumáticas y potencialmente peligrosas. El incidente subraya la necesidad urgente de formación especializada para el personal médico en el abordaje de personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
