El partido ÖVP planea expulsar a Ruck de sus filas, según declaraciones del Canciller Christian Stocker, quien asistirá a la reunión del consejo directivo federal con una postura definida. A pesar de la inminente expulsión, Ruck se niega a renunciar a su cargo como jefe del Wirtschaftsbund, la organización económica del partido. La situación ha generado una fuerte tensión interna dentro del ÖVP, evidenciando una lucha de poder. La decisión del Canciller Stocker será crucial para el futuro de Ruck y la estabilidad del partido. Desde la Cámara de Comercio se confirman las intenciones de Ruck de permanecer en su puesto. Este conflicto amenaza con profundizar las divisiones internas del ÖVP.