La gobernadora de Baja Austria, Mikl-Leitner, ha expresado su apoyo a medidas más severas para combatir el islam político. Específicamente, propone endurecer las penas relacionadas con la prohibición del uso del velo islámico y la prohibición directa del islam político, a pesar de que ya existen leyes en vigor que penalizan las actividades antidemocráticas. La gobernadora defiende la creación y función de su unidad de observación, destinada a monitorear las actividades consideradas problemáticas. Esta postura refleja una creciente preocupación por la influencia del extremismo religioso en la política austriaca. Sus declaraciones han generado debate sobre los límites de la libertad religiosa y la seguridad nacional. Mikl-Leitner argumenta que estas medidas son necesarias para proteger los valores democráticos del país. La gobernadora no ha detallado aún la forma concreta que tomarían estas nuevas regulaciones.