Austria ha registrado un número récord de 646 muertes relacionadas con el calor durante los meses de junio y julio, según datos de la agencia estatal de estadística, Ages. Esta cifra supera con creces los registros anteriores, evidenciando el impacto del reciente aumento de temperaturas. El intenso calor también está ejerciendo una presión considerable sobre el sistema de salud austriaco, incrementando la demanda de atención médica. Las autoridades sanitarias advierten sobre la vulnerabilidad de los ancianos y las personas con enfermedades preexistentes ante las altas temperaturas. Se espera que las olas de calor sean más frecuentes e intensas en el futuro, lo que exige medidas de adaptación y prevención. La situación subraya la urgencia de abordar el cambio climático y proteger a la población de sus efectos adversos. Este verano ha sido particularmente crítico en cuanto a la salud pública en Austria.