El gobierno austriaco planea levantar rápidamente la prohibición del almacenamiento de dióxido de carbono (CO₂), una medida crucial para alcanzar la neutralidad climática. La industria ya se prepara para implementar tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CCS). Sin embargo, esta iniciativa ha generado críticas por parte de organizaciones ecologistas, quienes cuestionan el proceso y sus potenciales impactos. El gobierno argumenta que el CCS es indispensable para reducir las emisiones y cumplir con los objetivos climáticos nacionales. La decisión busca permitir a las empresas almacenar el CO₂ capturado en subsuelo, evitando su liberación a la atmósfera. Este debate refleja la tensión entre las necesidades industriales y las preocupaciones ambientales en la transición hacia una economía baja en carbono. La viabilidad del objetivo de neutralidad climática de Austria depende, según el gobierno, de la implementación exitosa de estas tecnologías.