Una reciente encuesta revela que la mayoría de los propietarios de viviendas en Australia ven con buenos ojos la disminución de los precios inmobiliarios. Este cambio de opinión contrasta con declaraciones previas del ex primer ministro John Howard, quien afirmaba no haber recibido quejas sobre precios altos. El sondeo indica un alivio generalizado ante la moderación del mercado, sugiriendo que muchos australianos se sentían presionados por la inaccesibilidad de la vivienda. Aunque los precios altos no generaban quejas directas a Howard, la situación actual parece ser diferente. La encuesta no especifica la magnitud de la caída de precios considerada aceptable, pero sí refleja un cambio en la percepción pública. Este hallazgo podría influir en las políticas gubernamentales relacionadas con el mercado inmobiliario.