El portavoz del Tesoro de One Nation evitó responder preguntas sobre el modelado del impacto inflacionario de la propuesta, afirmando que los australianos “no son tontos” y pueden administrar su propio dinero. Esta declaración se produjo bajo presión para que Joyce explicara la superpolítica económica. Ante la insistencia, Joyce respondió con una analogía inusual, declarando que no es “Jesucristo”. La respuesta ha generado críticas y ha intensificado el escrutinio sobre la falta de transparencia en el desarrollo de la política. Este incidente resalta las tensiones en torno a la propuesta y la dificultad de comunicar sus implicaciones económicas a la población australiana. La postura de Joyce sugiere una desconfianza en la capacidad del público para comprender los detalles técnicos de la política, a pesar de su afirmación sobre su inteligencia.

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