El ministro del Interior australiano ha implementado un cambio discreto en las regulaciones de visas, priorizando a los trabajadores calificados que ya se encuentran en el país. Esta modificación busca reducir la migración neta de trabajadores del extranjero. La oposición critica esta medida, calificándola de "gestión sigilosa" de la migración. El cambio implica una menor prioridad para los solicitantes de visa que aún no residen en Australia. El gobierno argumenta que esta política responde a la necesidad de fortalecer la fuerza laboral local. Se espera que esta decisión tenga un impacto significativo en la disponibilidad de mano de obra calificada proveniente del exterior. La medida genera debate sobre el futuro de la inmigración calificada en Australia.