El ingeniero australiano Robert Pether dejó Irak el lunes 12 de octubre de 2026, poniendo fin a una experiencia de cinco años que comenzó con su arresto en Bagdad. El arresto se produjo por una disputa contractual comercial, manteniendo a Pether detenido en Irak durante este largo período. La situación de Pether ha sido objeto de seguimiento por parte de medios de comunicación y organizaciones de defensa de los derechos humanos. Su partida marca el final de un caso complicado y prolongado. Se desconoce aún el detalle completo del acuerdo que permitió su liberación. Este evento cierra un capítulo en la historia reciente de Irak. Finalmente, el ingeniero australiano regresará a su país después de cinco años en detención.