A pesar de una marcada disminución en la inversión y los efectos de la sequía, el crecimiento económico se mantiene en curso gracias a un auge en el gasto de los consumidores. El aumento en el consumo privado ha compensado, en gran medida, la contracción observada en la inversión empresarial y la producción agrícola afectada por las condiciones climáticas adversas. Los analistas señalan que este comportamiento sugiere una economía con una notable capacidad de adaptación. No obstante, advierten que la dependencia del gasto del consumidor podría ser insostenible a largo plazo. La sostenibilidad del crecimiento futuro dependerá de una recuperación de la inversión y una mejora en las condiciones climáticas. El gobierno está considerando medidas para incentivar la inversión y mitigar los efectos de la sequía. Esta situación plantea interrogantes sobre la fortaleza subyacente de la economía a pesar de los indicadores positivos actuales.