Australia ha retenido la publicación de informes relacionados con el Fondo Fiduciario de Tuvalu, una iniciativa en la que es el mayor contribuyente. La decisión se tomó ante el temor de posibles daños a las relaciones diplomáticas. El fondo, gestionado en nombre de Tuvalu, ha realizado inversiones en sectores controvertidos como la minería del carbón, la exploración de gas y una refinería de petróleo crudo. Esta situación plantea interrogantes sobre la coherencia de la política climática australiana y su compromiso con las naciones insulares vulnerables al cambio climático. La retención de los informes impide la transparencia sobre el destino de los fondos destinados a mitigar los efectos del cambio climático en Tuvalu. El gobierno australiano argumenta que la divulgación podría afectar negativamente las relaciones bilaterales. La inversión en combustibles fósiles contradice los objetivos declarados de transición hacia energías renovables.
