Nuevos hallazgos en el yacimiento de Atapuerca, España, confirman prácticas de canibalismo entre homínidos hace aproximadamente 800,000 años. Los restos óseos encontrados en Gran Dolina muestran claras marcas de despiece, sugiriendo que los individuos eran consumidos como alimento. Este descubrimiento proporciona valiosa información sobre el comportamiento de los primeros humanos en Europa y sus estrategias de supervivencia. Los investigadores indican que el canibalismo no fue un evento aislado, sino una práctica recurrente en este grupo. El análisis de los huesos también ofrece pistas sobre la identidad de las víctimas y los caníbales, probablemente diferentes grupos de homínidos. Esta evidencia fortalece la teoría de que los primeros pobladores de Europa enfrentaron desafíos significativos para obtener alimento. El estudio profundiza en la comprensión de la evolución humana y las complejas interacciones entre los homínidos primitivos.