El entrenador Ataman se despidió de Grecia tras su salida del aeropuerto, poniendo fin a su etapa en el país. En declaraciones a la prensa, Ataman expresó su gratitud hacia el pueblo griego, al que calificó de "fraterno". Sorprendentemente, el técnico afirmó que los trofeos ganados no representan su mayor orgullo. Ataman prefirió destacar el cariño y el apoyo recibido por parte de los aficionados griegos durante su tiempo en el país. No especificó su próximo destino profesional, pero agradeció la experiencia vivida. Su partida marca el final de una era para el baloncesto griego, dejando un legado de éxitos y una fuerte conexión con la afición.
