El presidente sirio, Bashar al-Assad, rechazó la propuesta del expresidente estadounidense Donald Trump de que Siria intervenga militarmente en Líbano para combatir a Hezbollah. Assad afirmó que Siria no entrará en Líbano para enfrentarse al grupo armado. En su respuesta, el mandatario sirio sugirió buscar alternativas y soluciones diferentes para la situación en la región. Esta declaración pone fin a las especulaciones sobre una posible escalada del conflicto en Líbano con la participación directa de Damasco. La postura de Assad refleja el apoyo continuo de Siria a Hezbollah, considerado un aliado clave en la región. La negativa siria complica los esfuerzos por aislar a Hezbollah y contrarrestar su influencia en Líbano. La respuesta de Assad se produce en un contexto de tensiones regionales y crecientes preocupaciones sobre la estabilidad en Líbano.