Las refinerías asiáticas anticipan una llegada masiva de crudo proveniente del Golfo Pérsico, invirtiendo la tendencia inicial observada durante el conflicto en Irán. En aquel momento, los precios del petróleo se dispararon y se preveían escasez. Actualmente, la producción y el suministro se han normalizado, generando una situación de posible saturación en las capacidades de procesamiento de las refinerías. Esta abundancia de petróleo podría ejercer presión a la baja sobre los precios del crudo en la región. Analistas sugieren que las refinerías deberán ajustar sus operaciones para gestionar el incremento en el volumen de importaciones. La situación contrasta fuertemente con las preocupaciones previas sobre la seguridad energética y la disponibilidad de suministro.