El artista chino Ai Weiwei ha recreado su experiencia de detención en una instalación artística. La obra consiste en la recreación de una celda de prisión, donde el artista realiza actividades cotidianas como comer, dormir y simular interrogatorios. Esta acción busca revivir las condiciones y el aislamiento que sufrió durante su cautiverio. La instalación pretende ser una reflexión sobre la libertad de expresión y los derechos humanos en China. Ai Weiwei fue detenido en 2011 y permaneció incomunicado durante 81 días, sin que se le acusara formalmente de ningún delito. La obra es una representación directa de su experiencia personal y una crítica al sistema político chino.