A pesar de las diversas vicisitudes históricas, la doctrina institucional establecida por José Gervasio Artigas continúa vigente. El texto original enfatiza que, independientemente de los acontecimientos pasados, la influencia y los principios artiguistas no han sido erradicados. Se subraya la resistencia y permanencia de su ideario, sugiriendo que su impacto trasciende los resultados concretos de eventos específicos. La frase "los hechos fueron los que fueron" implica una aceptación de la complejidad del pasado, pero contrasta con la afirmación de la supervivencia de la doctrina. El autor parece argumentar que la esencia del pensamiento artiguista ha resistido el paso del tiempo y las adversidades. En esencia, el mensaje central es la perdurabilidad del legado de Artigas, más allá de las interpretaciones o resultados históricos.
