Un equipo de especialistas chinos ha señalado una vulnerabilidad grave en el programa Artemis de la NASA. La crítica se centra en la dependencia de un único motor principal para las maniobras críticas de descenso y ascenso. Según los expertos, esta arquitectura representa un riesgo letal en caso de que el motor falle, ya que no existiría un sistema de respaldo. Este diseño contrasta con los enfoques tecnológicos que China está implementando para sus propias misiones lunares. El análisis sugiere que la falta de redundancia en la nave Orion podría comprometer la vida de los astronautas. Mientras que el programa Apollo operaba bajo premisas similares, los estándares actuales de seguridad exigen mayor fiabilidad. El debate pone de relieve las diferencias en la gestión de riesgos entre las dos potencias espaciales.