El Parque del Oeste Alí Primera en Catia, Venezuela, se ha convertido en un espacio de contención emocional para niños y niñas refugiadas, a pesar de la fuerte presencia policial y la falta de un registro oficial de la población. Voluntarios han implementado una agenda de actividades enfocada en el arte como herramienta de apoyo. Estas iniciativas buscan ofrecer un respiro y un espacio seguro para procesar experiencias difíciles. El uso del arte facilita la expresión emocional y promueve el bienestar psicológico de los menores. La situación en el parque resalta la necesidad de atender las necesidades emocionales de la infancia vulnerable en contextos de migración y refugio. La iniciativa demuestra cómo la creatividad puede ser un recurso valioso en situaciones de crisis humanitaria.

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