En julio de 2011, Arsène Wenger acusó al Man City de evadir intencionalmente las regulaciones del Fair Play Financiero (FFP). La acusación se centró en un contrato de patrocinio valorado en 400 millones de libras esterlinas con la aerolínea Etihad Airways. Wenger alegó que el acuerdo fue estructurado para eludir las normas financieras impuestas por la UEFA. Esta denuncia, realizada hace quince años, resurge en el contexto de las actuales investigaciones sobre las finanzas del Man City. El ex entrenador del Arsenal sugirió que el club estaba utilizando este patrocinio para inflar artificialmente sus ingresos. Las acusaciones de Wenger ponen de relieve las preocupaciones sobre la sostenibilidad financiera en el fútbol profesional y el cumplimiento de las regulaciones por parte de los clubes. Esta situación ha generado un debate sobre la transparencia en los acuerdos de patrocinio y su impacto en la competencia deportiva.