Un hombre fue condenado a prisión por incendiar un complejo que albergaba el Oxford Hotel en North Adelaide, causando daños estimados en 1.5 millones de dólares. El juez describió las acciones del individuo como una "campaña consistente de terror" dirigida a su ex socio comercial. El pirómano actuó motivado por un “descontento fijo” hacia su antigua colaboración. El incendio, intencionado, fue parte de una serie de actos hostiles. La sentencia representa un duro golpe contra la conducta vengativa y destructiva del acusado. Las autoridades destacan la peligrosidad de las acciones del condenado y la importancia de la justicia en casos de este tipo. Se busca con esta condena proteger a la comunidad y disuadir futuras acciones similares.