Armenia celebró elecciones consideradas las más cruciales desde su independencia, en un contexto de fuerte presión por parte de Rusia. A pesar de esta presión, la población armenia demostró resistencia a la injerencia externa, similar a lo observado recientemente en Moldavia. La periodista Lilit Tadevosyan señaló que Rusia históricamente ha intentado imponer decisiones al país. Los resultados electorales sugieren un rechazo a las fuerzas pro-rusas y una búsqueda de mayor autonomía. Estas elecciones representan un punto de inflexión para el futuro político de Armenia, un país de tres millones de habitantes en el Cáucaso Sur. El resultado final podría redefinir las relaciones de Armenia con Rusia y otros actores regionales. La votación indica un deseo de autodeterminación por parte del pueblo armenio.