En octubre de 2016, un intento de demolición de un puente en Arkansas fracasó de manera inesperada. A pesar del uso de explosivos para debilitar la estructura, el puente de 93 años no colapsó como se había planeado. Las autoridades recurrieron entonces a barcazas y cables para finalmente derribar el viejo puente. La insólita demolición se convirtió en un evento memorable en la historia del puente. Un nuevo puente fue construido en su lugar y abierto al tráfico en marzo de 2017, solucionando así la necesidad de una nueva infraestructura. El incidente destaca los desafíos imprevistos que pueden ocurrir en proyectos de demolición.