La cantante Ariana Grande ha criticado duramente a la administración Trump por utilizar su música en eventos políticos sin su consentimiento. Grande calificó la acción como "bárbara, inhumana y una tontería atroz", expresando su desaprobación por la asociación de su arte con las políticas del gobierno. La artista enfatizó que no autorizó el uso de su música y se opone firmemente a las acciones y retórica de la administración. Este incidente se suma a una lista creciente de músicos que han expresado su descontento por el uso no autorizado de su trabajo en campañas políticas. La cantante ha sido vocal en su activismo político y apoyo a causas progresistas. El equipo de Grande ha solicitado la retirada de su música de futuros eventos de la administración Trump. Este caso plantea interrogantes sobre los derechos de autor y el uso de la propiedad intelectual en el ámbito político.