El presidente argentino Javier Milei reafirmó la reclamación de soberanía sobre las Islas Malvinas, calificándolas como “nuestras por derecho”. Anunció la imposición de sanciones a las empresas petrolíferas que operan en las islas y la construcción de una base naval. Esta decisión intensifica la controversia de larga data con el Reino Unido, que administra las islas y las denomina Falkland Islands. Londres respondió reafirmando su "compromiso inquebrantable" con los isleños. La disputa territorial se centra en la autodeterminación de los habitantes de las islas, quienes han elegido mantener su vínculo con Gran Bretaña. La escalada de tensiones sugiere un posible deterioro en las relaciones bilaterales. El gobierno argentino considera que la presencia británica en las Malvinas es una ocupación ilegal.