Tras su victoria sobre Inglaterra en la semifinal del Mundial, varios jugadores argentinos desplegaron una pancarta en el campo de juego en Atlanta. La pancarta hacía alusión a la disputa territorial de las Islas Malvinas, reafirmando la postura argentina sobre su soberanía. Este acto, realizado inmediatamente después del partido, generó atención mediática y reavivó el debate sobre la cuestión de las Malvinas. La pancarta contenía el mensaje "Las Malvinas son argentinas”, una declaración contundente sobre la posición de Argentina. El gesto se produce en un contexto histórico de tensión entre ambos países por el control de las islas. Esta acción subraya la importancia que tiene la cuestión malvinense para el país sudamericano y su deseo de mantenerla en la agenda internacional. Se espera una reacción oficial por parte del gobierno británico.