Los amistosos de Argentina, que incluyeron lo que se esperaba fuera el último partido de Lionel Messi, resultaron ser una experiencia decepcionante para las selecciones de Benin y Burkina Faso. Un miembro de la delegación de Benin reveló a AFP que la organización fue un caos, con un viaje a Buenos Aires que se extendió por días y condiciones precarias en el hotel y las instalaciones de entrenamiento. A pesar de las expectativas iniciales de promocionar a Benin y disfrutar de un “privilegio” al jugar contra Argentina, los equipos africanos no obtuvieron ganancias del partido, a pesar de los millones de dólares generados por la venta de entradas y los derechos de televisión. La selección de Burkina Faso incluso enfrentó problemas aún mayores, quedando varada en Marruecos debido a la cancelación de su vuelo a Buenos Aires, lo que obligó a enviar un equipo Sub-23 en su lugar. Un experto en fútbol africano explicó que, aunque es común que las asociaciones africanas acepten estos acuerdos para evitar los costos de organización, las condiciones de viaje y alojamiento a menudo son deficientes. La experiencia resaltó la disparidad entre las selecciones y la falta de beneficios para los equipos africanos en este tipo de eventos.

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